Una cruz quemada en lo espeso del bosque desconocido
en dónde la Luna robó su luz adrede
a esa tierra muerta que solo posee troncos resecos ,
allí en ese lugar en que el sol es un reloj de arena inerte
Dónde la eternidad quedó inmóvil ,
Desconocida , olvidada.
Todo
eco ya no existe,
El recuerdo es solo el abandono de la Muerte que olvido matarlo , la inanición de la mente que lo observa sin cegar
todo pensamiento vacío , de aire disuelto.
de estrellas apagadas.
Y la Noche, bendita entre todas las mujeres
Se ha rendido, sigue huyendo,
En cada paso esa tierra sola aquí se queda encerrada , aquí se hace moribunda y agoniza por los siglos de los siglos.