ardo cubierto de un fuego profano que se transfigura en sombras ennegrecidas por los huesos reflejando cabezas de carbon frio.
y en la quietud aterrada en un sueño inmovil , maniatado con un enjambre de almas exhalantes,
son mis brazos y mis piernas que intentan agitarse reventando los tendones de la mente encadenada en paraisos oscuros,
en la carrera sin reposo al ultimo crepúsculo del ultimo dia que se apaga ,
que se muere, que agoniza y que se cierra,
sin sentidos , ya sin ver...
Diego Colombres, 2026