jueves, 24 de enero de 2008

FACULTAD DE LETRAS, ROSARIO, SANTA FE. AÑO 2005, CONGRESO DE INTERCULTURAS

El hombre en la piel del animal: un análisis sociopolítico de la intercultura en el sentido antiutópico del Cuarto de los viajes de Gulliver y de Rebelión en la granja.

Diego Colombres, ISP Dr Joaquín V. González, Buenos Aires



En este trabajo haremos un análisis de la distopía y la incidencia de ésta en el marco sociopolítico con su consecuente puesta en evidencia a través del fracaso del componente utópico, protagonista y fin preliminar de toda lucha de clases y la disputa de las masas para obtener el control del poder y las leyes. Desarrollaremos para esto una comparación entre el Cuarto viaje de Gulliver ,”Viaje al país de los Houyhnhnms”, los caballos dotados de razón de la novela Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift y Rebelión en la granja, de George Orwell, una sátira de la revolución rusa de “Octubre” en 1917.

Jonathan Swift nació el 30 de noviembre de 1667 en Dublín. Huérfano de padre, tras seguir estudios en la universidad de Dublín, abandona Irlanda y se establece en el condado de Leicester, donde reside su madre. Allí trabaja como secretario de William Temple, importante político de la época que será su protector durante diez años. Regresa a Irlanda en 1694, donde se ordena sacerdote.

Entre sus obras más importantes se destacan Historia de una bañera, Una modesta proposición, reseña genial de la satírica donde propone que para terminar con la pobreza, los niños pobres podrían venderse como carne para así mejorar la dieta de los ricos. Su obra maestra, Los viajes de Gulliver, es publicada como anónima en 1726, siendo la más genial referencia satírica hacia la política inglesa. Autor de varios textos políticos y ferviente defensor de la política social, muere tras un largo período de demencia el 19 de octubre de 1745.

La historia del “Viaje al país de los houyhnhnms”transcurre a partir de que Gulliver, capitán de un navío mercante, es puesto prisionero por su tripulación y abandonado en una isla, donde descubre que ésta está habitada por caballos dotados de razón y hábitos humanos y los cuales tienen como bestias y para sus tareas a los hombres, denominados por ellos “yahoo”. Gulliver convivirá con los caballos y creerá haber encontrado la sociedad ideal, hasta que su expulsión de la isla lo devolverá a Irlanda, donde nunca más querrá relacionarse con sus pares humanos y vivirá rodeado de caballos, olvidando así incluso a su familia.

George Orwell, cuyo nombre verdadero era Eric Arthur Blair, nació en Bengala, India, en 1903 y murió en Londres en 1950, víctima de una tuberculosis. Era hijo de Richard Walmesley Blair, funcionario británico de la India.

En 1904 se establece con su madre y hermana en Inglaterra, donde comienza a escribir desde ya muy temprana edad y es publicado en periódicos de la universidad. Al no ganar una beca para ésta se ve impedido a continuar sus estudios y vuelve a la India, donde se desempeña como administrativo de la Policía Imperial India.

En la década de 1930, declarado socialista, viaja a España y se pone del lado de la milicia marxista contra Franco. De esta experiencia escribirá Homenaje a Cataluña, publicado en 1938. Durante la Segunda Guerra mundial trabaja como periodista para el BBC de Londres y el Tribune, donde es redactor literario de 1943 hasta 1945. Hacia el final de la guerra escribe Rebelión en la granja, en 1945, con un notable éxito. En 1949 escribe su otra obra maestra, “1984”. Tras la muerte de su esposa, Eileen O’ Shaugnessy en 1945, vuelve a casarse en 1949 con Sonia Browell, pero su matrimonio tendrá muy corta duración ya que Orwell morirá de tuberculosis el 21 de enero de 1950 en Londres.

Rebelión en la granja trata sobre una granja de animales, los cuales se rebelarán contra los hombres y tomarán la posesión de ésta. Tras un intento de formar un sistema de igualdad y justicia, los animales serán traicionados por sus pares los cerdos, que los explotarán y los esclavizarán de una manera peor que el humano, finalizando con la concertación de un acuerdo entre los cerdos y los hombres, y a trvés de esta común alianza gobernarán la granja y al resto de los animales.

La Razón, tal como la concibe Platón, consiste en que el espíritu humano pueda elevarse a la dimensión del Bien y transmitirlo hacia sus semejantes. Esa preconización utópica puede encontrar su modelo ideal en el mundo de los caballos dotados de razón que crea Swift. Sin embargo, lo paradójico entre la interpretación y el mensaje del texto reposa en el componente antiutópico entre “lo que es” y “lo que no es”: siguiendo la tópica caballuna, este concepto último es equiparable con la realidad del ser humano, donde su naturaleza se rige por pasiones, sentimientos, virtudes y defectos.

Esta realidad humana queda plasmada en la antiutopía ejemplificada en la razón humana donde no existe tal: el mundo de los Houyhnhnms.

Orwell, retomando el análisis político-social dará interpretación al tema antiutópico y se relacionará con el relato de Gulliver con una única semejanza en el contexto semántico, primordial y fundacional para el equiparamiento de su novela con la de Swift: la temática de los animales que accionan, conviven y se desenvuelven como el hombre, o sea animales dotados igualmente de razón.

En dicho contexto, se destaca entre los animales de la “Granja Animal” el caballo de nombre Boxer. Contrariamente a los houyhnhnms, Boxer representa la tipología humana; es razonable en la misma medida que lo es una persona: tiene sentimientos, presteza e ingenuidad. Boxer representa aquí al hombre explotado por los mismos de su condición (animal, en este caso).

Aquí es justamente donde el relato de Rebelión en la granja enfoca el cuadro antiutópico, pero visto de una perspectiva totalmente contraria a Gulliver: la realidad humana enajenada a una comunidad de animales.

La cosmovisión social imperante es tomada por los dos relatos y mostrada mediante las dos tópicas caballunas, en acontecimientos donde el realismo fantástico toma la vanguardia de interpretación de lo real propiamente dicho; la antiutopía se interpola a modo de cumplir su función aleccionadora, denunciante de las falencias y la injusticia de todo orden social que surge como revolucionario de otro, para terminar concibiendo un orden tautológico, donde lo único que reforma es el transpaso del poder hacia otro grupo que antes carecía de él; una vez obtenido aquél, la misma corrupción y despotismo son ejecutados por estos nuevos amos, y si bien están acicalados con otras premisas, cumplen el mismo rol opresivo hacia los que están inmersos en el nuevo régimen.

La tensión antiutópica pone en evidencia el escepticismo hacia los regímenes sociopolíticos tanto de parte de Swift como de Orwell. En el primero, surge de manera satírica, pretendiendo mostrar la utopía platònica en una estructura social donde es totalmente innecesaria: el país de los caballos. Aquí lo que Swift pretende es demostrar al lector que para hacer realidad dicha utopía, es necesario buscarla en un mundo donde no existe, en un mundo no humano ni más ni menos: en una sociedad donde la razón es regida totalmente por el instinto animal y donde no existe ninguna clase de pasión terrenal, o sea razón humana.

Orwell, en cambio, denota una postura neomarxista, manifestando abiertamente su disconformidad hacia el régimen democrático capitalista, comprometiendo así su relato abiertamente con la situación mundial imperante (1945, año en que sale a la luz Rebelión en la granja). Pero la función martirizante, donde lo antiutópico muestra su faceta más nefasta en el accionar del imperialismo es en el sacrificio de Boxer, el caballo ingenuo de la Granja Animal. Boxer representa al hombre proletario, a la víctima directa de la lucha de clases por el control de los medios de producción, en donde estriba la finalidad de las premisas sinuosas en toda lucha de clases de parte de sus líderes: la obtención del poder de la forma más perniciosa, el engaño a las masas de la forma más totalitaria. Se puede reinterpretar en este relato el argumento de la revolución rusa de “Octubre”, y sus siniestras consecuencias del postrer régimen stalinista, con su consiguiente terror homicida y la defenestración del proletariado en ese “comunismo falso”. El alienado y mártir Boxer es la víctima directa del nuevo gobierno de Napoleón, el cerdo, en la Granja Animal.

Orwell pretende así reflejar el realismo imperialista, y se vale sólo de un cambio de roles: reviste la lucha de clases con formas animalescas y da el mensaje claro de la antiutopía: la razón humana única es la que existe.

Tanto en el país de los houyhnhnms como en la Granja Manor, el hombre es visto por la especie animal como un ser execrable, la especie más perversa de la Creación.

Es muy distinto, sin embargo, la función que éste desempeña en ambas novelas: el yahoo, encarnación del humano en el “Cuarto viaje de Gulliver”, es el prototipo del animal más repugnante, pero a la vez el más fuerte y resistente para los servicios que requieren los caballos. Éstos los utilizan justamente para las tareas en que en el mundo del hombre son utilizados los caballos. Swift manifiesta aquí la primera controversia que da origen a su visión antiutópica y a la vez coincidencia fundacional en que se remonta Orwell: la inversión de los roles animal-hombre y hombre-animal.

Pero la contundencia de lo no utópico se da simultáneamente con la evidente primer falacia de este “mundo ideal”: los houyhnhnms, al igual que los humanos, necesitan explotar a una clase inferior a ellos. Este nivel tensional entre “lo ideal” y “lo repugnable” se verá también en la tópica animal de Rebelión en la granja, donde la especie más inteligente terminará adaptando a su ideal de vida el ideal humano, traicionando así los Siete mandamientos del Animalismo, confeccionados por ellos después de la rebelión, y utilizando las leyes, acorde a la concepción victoriana: este punto de vista crítico se vislumbra claramente en el concepto de doble sentido del título del himno animal, Bestias de Inglaterra, ironizando así el régimen victoriano inglés.

Sobre la duplicidad animal-hombre y hombre-animal se da, al fin, el mensaje antiutópico de ambas novelas. La inverosimilitud de los dos relatos es el eje fundamental de lo verosímil antiutópico.

Podríamos ver claramente, si nos abocamos a la cuestión humanista y dejando de lado toda otra manifestación de seres vivos que cohabitan en el mundo, una visión clara de la razón antiutópico, una reafirmación de éste.

El ser humano se sirve de las otras especies y del humano mismo, es un ser viviente que domina y a la vez es dominado dentro de su género.

Darle razón humana, espíritu pasional a un ser inferior a la raza dominante (a un animal), lleva a la corrupción de su naturaleza. Swift y Orwell pretender demostrar así la realidad del hombre, y transvasando sus comportamientos en cuerpos animalescos, seres irracionales, cristalizan su hipótesis de la nulidad de las utopías.

Swift se vale de caballos que adoptan costumbres humanas, pero limitadas a las de supervivencia y la mera manutención de ellos. Deja de lado el componente pasional, o sea el espíritu que mueve todo accionar humano. De esta manera limita al espíritu humano, le quita su componente principal, su esencia misma. Reduce a la humanidad a un simple sistema instintivo y logra ratificar la afirmación de los houyhnhnms en su concepto de la mentira:”lo que no es”. El hombre llevado a la piel de un caballo no es hombre, es simplemente animal; así queda en Gulliver la utopía refutada por una demostración de esta misma.

La refutación de la utopía es el eje central que interpola a ambos autores, Swift y Orwell.

Orwell se limitará a darle razón humana a los animales, diferenciándose así con el relato de Gulliver donde Swift se la quita a los caballos. Vemos así en Rebelión en la granja el humanismo mimetizado en un animalismo fantástico, sin embargo la cuestión antiutópico es tan realista aquí como en Gulliver. La fantasía se limita a un cambio de razón y especies vivientes y refleja así la realidad humana más cruda. Orwell se limita a un cambio de roles en la naturaleza, pero sin alterar la especie humana, donde ésta queda en un segundo plano provisoriamente hasta el momento en que los cerdos comulgan con los hombres. Queda sellado así el pacto de corrupción del animal en pos de la posesión de razón pasional, razón humana literalmente.

A partir de que los animales deciden manejar un establecimiento de orígenes humanos y totalmente extrínseco a su inmanencia, cuando no obedecen a su instinto noble y no se disponen a su libre albedrío, quedan ya esclavizados en la función de dependencia, escalafones y leyes propias de la razón. La razón logró vencer al instinto desde el momento de la reunión en el granero donde los animales deciden la posesión de la granja. Sin saberlo, al prometer el rechazo a todo lo que tiene que ver con el humanismo, cometen la primera falta que altera su orden innato: crean una ley y pretenden ponerla en vigencia; a partir de esto ya son hombres sin saberlo.

La nueva condición humana reestablece sus pautas e impone el caosmos en el universo animal. Este “nuevo orden” es puramente el orden del hombre, y la conmiseración de los animales hasta el más bajo grado de impiedad y ambición. La utopía vuelve a ser rebatida esta vez por Orwell, la lección antiutópica muestra su resultado cuando quiso el autor de Rebelión en la granja demostrarlo mediante la práctica en una simple granja de animales.

Esta forma literaria de demostrar el fin de las utopías experimenta en las dos novelas a manera de una convivencia de igual a igual entre el hombre y el animal. La comunicación verbal está preestablecida en ambos, aquí ya vemos un quiebre en el orden natural. Podemos interpretar a partir de aquí el primer vestigio de corrupción en la especie irracional. De aquí en más, sólo será cuestión de tiempo, el tiempo que lleve la adopción y asimilación de las costumbres humanas, para llegar a la equiparación de capacidad entre hombres y animales.

En la instancia final, Gulliver se ve engañado, envuelto en ese falso mundo ideal de los caballos dotados de razón; Gulliver queda atrapado en la trampa utópica, su raciocinio entró en una quimera de la cual nunca podrá salir, al punto que a pesar de ser expulsado de la sociedad de los houyhnhnms, el ser rescatado por sus pares humanos y volver a la civilización, a sus seres queridos, se sumergirá en una misantropía absoluta y se rodeará de caballos, pensando tal vez que sólo a estos seres irracionalesles debe la consideración y el amor ya negado por él para siempre por él mismo hacia sus congéneres. Para Gulliver, los hombres seguirán siendo yahoos, la denominación que le dan al hombre los houyhnhnms.

El yahoo representa en el Cuarto viaje de Gulliver al hombre explotado y oprimido por la clase dominante, al ser humano reducido a la bestialidad por la dominación a la que está subyugado por sus iguales poderosos, por los dueños de los medios de producción.

La injusticia y la desigualdad sociales reducen al componente humano en racionalismo y enajenación, distribuidos de una manera para que el concepto de “yahoo”, defenestración humana que lleva al animalismo de este género, sea justificado. El devenir de un hombre en yahoo se justifica con los argumentos salvajizadores y esclavistas de la clase dirigente opresora , siendo así la justicia una prerrogativa arbitraria que siempre recae en manos de los poderosos, que la poseen y la imponen según su voluntad y conveniencia.

Indirectamente, vemos también en Orwell cómo impone a su manera el concepto de yahoo en su novela, que es representado por los animales que no son cerdos, y así igual sucede con la denominación “houyhnhnm” en los cerdos que dominan al resto de la granja.

Cabe destacar a Snowball, el cerdo honesto e idealista que pretende recuperar la causa de la revolución animal; vemos en él la personificación del líder revolucionario ruso León Trotsky, uno de los primeros personajes que combatió la contrarrevolución impuesta por Stalin, y que se vio obligado a exiliarse para no ser matado, de la misma forma que Snowball tiene que huir de la granja y así salvar su vida.

La ecuanimidad de las especies tiene ya libertad de pensamiento y accionar. La trampa utópica ya está tendida y con ella sobreviene el despotismo, la ambición y la explotación del hombre por los animales, manifestada por Swift, y la de los animales por ellos mismos, manifestada por Orwell.



Bibliografía

Swift, Jonathan: Los viajes de Gulliver, Cátedra

Orwell, George: Rebelión en la granja, Edit. Délmar

Platón: La República, Losada

jueves, 6 de diciembre de 2007

EL SÓTANO

El sótano de la reencarnación

Me encontraba esa noche en casa de mi colega Manuel Alcázar, cuya última novela fue registrada con el título Los Asesinos felices, Colmena Ediciones,Barcelona, 1995.
Era una muy fría noche en el barrio de Montserrat, cuando sin esperar a concluir el momento oportuno, rompió con su novedad: -Aquí, cinco cuadras hacia la calle San José, existen las ruinas de un templo, de una antigua secta que existió ya hace 500 años , de origen bergiano (tengo entendido que se trataba de una rama de los asirios que habitó en Latinoamérica en ese tiempo). Se dedicaban a la adoración de un Falso Jesús, copia fiel de Cristo pero impiadoso y cruel. También, y esto es lo más espeluznante, fueron particularmente fieles a los preceptos de la Santa Inquisición, de la cual se proclamaron devotos y se dedicaron a la tortura de los supuestos herejes y de sentenciarlos a muerte después de los más horrorosos e inefables tormentos que se haya tenido conocimiento aquí. Los acusaban de ejercer prácticas diabólicas, las que llamaron “Brujería apócrifa”.
Lo escuché, por espacio de una hora, y le expresé después mi inquietud acerca de que me resultaba necesario ir a conocer ese sitio, y así poder compenetrarme en mis investigaciones posteriores sobre las muertes, que según se entendía, eran de un número sideral.
la respuesta fue contundente y dañina: -Podemos ir ahora mismo. La noche es muy fría, y es sobre todo en estas épocas cuando salen ellos.
-¿Ellos, quiénes?- le pregunté sorprendido…
Mi compañero me contestaba ya apenas a una cuadra del sitio señalado, y un miedo helado trataba ahora de disuadir mi propósito:
-Verá, Colombres. Ese lugar está habitado; a simple vista, pareciera un grupo de pordioseros, desamparados, que tienen su ghetto para compartir su miseria y sentirse así protegidos entre iguales…pero, no son lo que, corpóreamente, aparentan o vemos…
-¿Qué?¿de qué habla?-interrumpí abruptamente antes que concluyera-¿Acaso son…?
- No fantasmas exactamente- se me adelantó a lo que quería concluir. Callé y lo miré con los ojos imperantes y a la vez implorantes , llenos de respuestas posibles que exacerbado, esperaba.
-Se trata de unos seres reencarnados. Fueron en su otra vida las víctimas de esa secta abyecta, inefable en sus procedimientos medievales por donde se la mire. Y ellos, viven allí, justo al costado de un gran sótano a cielo abierto. Éste, tiene la forma de catacumbas, del estilo del Coliseo romano; ahí fue donde se los mantuvo prisioneros, y les daban, después de las torturas más escabrosas, muerte, la cual era el mejor premio para escapar a los tormentos , y de ellos… -Ésta aseveración final me dejó completamente atónito, mi garganta la sentía desbordarse , a través de mi mente plagada y desbordante de imágenes funestas y alaridos macabros, desvelantes.
Seguimos caminando, y cruzando la avenida de la recova, continuamos unos metros y nos internamos unos pasos doblando una esquina, debajo de la Autopista. Alcázar me indicó un alambrado tejido, y ambos comenzamos a trepar en él, cual arañas; la noche estaba secreta de vida para nuestros ojos…
Llegamos al fin. Me parecía estar viviendo en una pesadilla horrible, y mis esfuerzos por despertar sólo hicieron reconfirmar la realidad a la que estaba condenado a ser horrorizadamente testigo. Un viento helado estremecía mis carnes y mi visión, a la vez que un humo grueso, que me provocó náuseas y convulsionó mi estómago, desfiguraba toda imagen presente y pasada.
Nunca podré dar crónica, total y fidedignamente, a lo que dieron crédito mis ojos crispados , con las pestañas semejantes a agujas filosas, apuntando hacia la escena; los sentidos incluyeron el gusto bilioso de mi propio vómito.
A ciencia cierta, no supe ni sabré nunca si era el efecto de una imaginación macabra en demasía, una sordidez pestilente y execrable que transgredía toda dimensión lógica, porque mis ojos ya acostumbrados, y ganándole a la neblina nauseabunda, posaron decididos sobre un campo donde yacían hogueras ya frías.
Entre cenizas sobresalían rostros parcialmente quemados, y más allá , un festín entre los mendigos…una gran cama de hierro , entre un enredo de cadenas y alambres rojizos del fuego, candentes; la escena recreaba el martirio de San Lorenzo, y los reunidos, entre risotadas bestiales y graznidos repugnantes, cortaban y comían… sobre la parrilla, lecho de muerte lenta y despiadada, en cuotas de venganza…el rostro de un conocido asesino de niños , semicalcinado, todavía mostraba su identidad desdichosa, entre su propia carne asada.

Diego Martín Colombres

viernes, 2 de noviembre de 2007

jueves, 1 de noviembre de 2007


Poemario de CARBÓN

Ojos

Un cíclope verde
con ojo amarillo,
apunta a los ojos transparentes
de los ladrillos.
Los cojines del jardín
dan a sus flores Sol
en la noche
y cuando el verde se hace gris
veo al ojo que baila
entre el humo.
Cuando el cíclope aquí llega
bailamos en el jardín de la pasión…
30/07/04





Naufragio

Habrán sido…
Se enturbiará la sombra
Hará eclipsar
Un relámpago de mi voracidad
Sobre lo celeste.
Pero un agujero,
Entre descarnados labios,
Dejará espiar
El mortal acabar del naufragio donde…
Habrán de venir…



Amor mutante

Pienso que estuve en un balcón,
de un piso dieciséis
mi nariz era la mira
el blanco, el postigo de un baño,
hacia el sur, dos cuadras,
el edificio era monstruoso…
sin pensarlo, grité;
el sonido, una ráfaga de saliva particulada,
pegó con la fuerza del eco desesperado,
justo allí, en la antena de luz roja,
guía del avión, de todos los aviones
-que pasó, erré en las palabras,
el vacío me arrastró hasta no hablar más-
Mientras volaba, me preparé
para un aterrizaje de emergencia forzado.
Sin saber, súbitamente perdí el conocimiento…
pero todo ya era oscuro, helado, mojado;
yo estaba entumecido en lo más hondo
de mi conciencia.
Caminé, me resultaba trabajoso,
las ratas mordían mis piernas,
yo sangraba y sólo buscaba
la dirección correcta
hacia el asfalto pútrido, negro.
Las cloacas se tornaban cada vez
más sinuosas, oscuras, dantescas,
un Aqueronte de infiernos reales;
los excrementos abigarraban mi camino,
de repente me hundo, sumergiéndome,
lentamente, sin resistencia, seguro.
Hoy ya conozco el vuelo,
he hecho el amor
con un gran grupo de gusanos…
creo que el avión cayó en el río
y el postigo de tu baño
hace tres días yace, oscuro,
sin dueño.
De cualquier manera, soy feliz…
Muerto, hago todas las noches
El amor contigo;
si gusano ya soy, no me importa, tú también lo eres, igual…
Y, estar contigo, siempre es, igualmente, vivir…


-
Estarás allí

Estarás allí...
Desde la lejanía que produce la niebla
sobre la gran avenida,
convertida en fantasma corpóreo,
borroso, casi disoluto.
Iré tropezando, sin poder hacerme volátil,
sin alcanzar las luciérnagas de metal,
que desde cualquier altura
hagan bailar en la noche
su luz de estrellas cercanas,
sobre un sinfín de caparazones
donde zapatos patinen.
Te buscaré, desesperadamente
entre figuras sin forma
hasta oír la música de crujidos y tacones,
sobre amarillos que se quiebren
en los grises pedestales de tus formas.
Podré encontrarte, sin haberte perdido jamás,
bajo las alturas de estas calles de techos
llegando casi a una esquina mil veces no recordada,
en los espacios cotidianos de la niebla incolora
donde lo lejano nunca será lejos.
Y tras los ruidos de una pesada puerta sagrada
subiré ya hacia tu altura última,
al contacto duro y frío del bronce generoso,
entraré a tu Templo Profano.
Y juntos ya sobre tu altar
en que seremos, los dos,
camino a ratos
y a ratos caminante ,
serán ahora los crujidos, madera y tacos
que descansen aquí
en el blanco de tu partitura,
en la ejecución de la mejor música
de tus movimientos.
Dibujaré, en un cielo renegrido
a punto de estallar un diluvio
y pintaré con saliva una boca
de labios salados...
Al besarlos beberé de tu tormenta,
tierra mojada
donde arroje siempre mis semillas,
Y crecerán los árboles, surgirán las calles,
la gente, los faroles
y tus tacos de otoño.
Será, de nuevo, mi sed y esta niebla...
Y estarás allí...estaremos siempre.




Lejanía


Lejanía entre pupitres heridos,
vino la noche y no me ha besado.
Preso de este lugar
para ganar la libertad
de aquel encierro compartido.
Allí, todo es benévolo
allí la noche no besa
porque abraza con palabras
y con silencio,
allí se respira suspirando,
es el perfume de fuego
que también nace y renace
sin morir,
entre la piel, desde los huesos
ardiendo en el cuerpo
sin consumirlo,
como zarza del Sinaí
como hoguera inquisidora
que nos condena, Apocalipsis,
al suplicio eterno de amarnos.




Vuela

Vuela, agua celeste,
planea, orgullosa sobre la sal azulada
paseando así, disfrazada de novia
llorando y gimiendo, al fin encumbrada.
Vuela, agua celeste
hazte nieve sobre arena,
hazte tierra sobre río
bordeando de verde selva.
Vuela, vuela, vuela
agua de mi alma
espejo entre párpados
brillo que se hunde en tierra
sal que reluce en relámpagos.

Nacer

Los tendones del alma
ya han sido quebrados
y con su filo inexorable
laceran mi visión.
Nunca podrá verse ya
esta realidad, que sangra
en los umbrales del odio.
El rojo tiñe de negro
el pensamiento y ya
No me encuentro aquí
adentro de los muros
del abismal yo.
Sin los gusanos
El alimento se purifica,
esqueleto queda hecha
la realidad que ya no podrá ser.
Nuevas larvas crecen en mi sangre,
proliferan inefables y rabiosas de vida,
muerte de la muerte...
Despego, pavoroso,
con alas de terracota
que el sol no termina de cocer ,
hacia la luna.
Pero allí el hielo las abrasa,
impiadoso el hielo
las convierte en cieno...
Tomo uno, hiena,
de los fragmentos de vida
Y así doy muerte a las larvas,
alimentando mariposas,
asomando de crisálidas
que son las venas de mi nueva esencia.
Podré ser yo loco, podré ser yo solo,
sólo yo, o tú me lo impides...
¡Ven, Muerte!, pero no me mates,
navega, jubilosa, sobre este fuego.
Pero guarda aquí el Gran Hueso...
Tengo hambre , soy tierra herida,
Soy tumba vacía ya cerrada,
Y reclamo mi parte.
No me quiten los gusanos,
Ni las larvas que a mí pertenecen,
Es mi existencia,Tú.
Pero Tú te alejas,
Tú, me llevas
pero ya no estás...
aún .
Amor, palabra incierta;
No me ames, Alma
¡No hoy!

II

De los pastos emergían
Los plácidos tintes
Que pintaban sobre mi carne
Desde las aguas tranquilas de mis ojos.
Mis manos, posaban quietas,
Una mullida en mis cabellos,
La otra alardeando mi rostro.
Así mi alma me mostraba,
Con instrumentos invisibles para mi pensamiento,
Los retratos animados de mi tiempo.
Eché a cuenta de que la obra no concluiría
Hasta un momento que nunca podría saber
Por ella misma...
Y mis manos comenzaron así a actuar,
se deslizaron hacia mis pies.
Encontrábanse allí no los cuadros
pero habían insondables senderos
rodeados de un vacío transparente, virgen.
Todos los caminos abigarrados se presentaban,
infinitos de pinceles y pinturas
incontables, como almejas en el mar,
como años luz hacia el fin del Espacio.
Comprendí que cubrir de dibujos el vacío entonces,
sería sólo cuestión de vida, y no mía...
Algo solamente quise encontrar
y eso era el camino hacia la perfección.
Pero, distinto de otros, este camino
estaba bordeado de cruces y lápidas;
hacia su fin una abierta tumba
con mi nombre, esperando...
Decidí así trasuntar por cualquier otro
y entonces, sin mirar...
viví...