jueves, 16 de septiembre de 2010

Probé enviciado y ya sin saberlo
el gusto de su sangre, sumergido y cegado
en lo magnánimo de mi interior tortuoso, resollante.
Luces agazapadas observan
desde las trincheras del campo
nevado de almas agonizantes,
raíces despellejadas, heridas
por los filos de las estrellas bombardeando
la Sacratísima Tiniebla.
Lujuria desmembrada, esparcida en tierra seca
salpicada en vivas manchas
dejando huir a su alma impudorosa.
Sus huellas , invisibles, retumbando
sobre el filo fosforescente, gris
que hieren la altura vestida de Noche,
sombra de árbol insignificante
como la soledad olvidada de un espantapájaros
crucificado en tierra estéril.
Toda réplica de alma reseca
aquí se cuece al sol sin ya saberlo,
mientras la Noche, inexorable,
ya los ha olvidado.

miércoles, 8 de septiembre de 2010


La tierra abre su boca de loba
a los pies llagados del peregrino de la Luna,
hojas que oscilan al ritmo del viento que susurra
guían el trasuntar desconocido de los pasos temblorosos
mirando como única guía la tiniebla
que no puede cobijarlo en su negro capote
del frío pavor de caminar despierto.
Inextricable paisaje
agita sus brazos negros de horquetas
puntas mutiladas laceran el aire ennegrecido
avanza hacia el seno del bosque desdentado
avanza hacia su propias fauces
sin saber que es él mismo perdiéndose
en los habitáculos destechados de su alma
desolada,
entre las nieblas de carbón
de sus sentimientos consumidos.
Tarde buscar ahora fuegos en los precipitados campos
tarde para el regreso a su propio desvelo cautivo,
caminar , sólo caminar hasta otras noches
caminar hasta encontrar alguna luz moribunda
escondida,
llegar y evitar que muera.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Llueven costillas
punteagudas, fecundando
y tiñendo en metal
la espesura del cielo,
desde la estrechez perdida
de esta oscura selva retratada.
Minúscula ráfaga
hace vacilar despacio la seda
sobre el cristal lacrimoso,
que invita a entrar
el aroma de las hojas resucitadas.
rebrote sobre un semblante puro,
aterciopeladas celosías
debajo de la tibia frente.
¿habrá piel suave
que se atreva
a desear herir al sueño,
que reposa sin mirar
al astro entristecido?

lunes, 23 de agosto de 2010


Desde la oscura soga que serpentea volátil
escondido en lo más imperceptible de la nada
cenicienta chimenea escupiendo
rojo negro sobre rojo gris.
Agonía de un pico que se mueve
muy leve, teñida mezcla
aletear sin sentido
entre final quemado,
crudo acabar para las alturas mutiladas.
Tierra caliente, inexorable,
encendida impía por manos hoscas,
laceradas de tiempo seco,
Creador de infiernos
con leños irredimibles,
que hasta morir lentos
acogen a sus visitantes.
No saben separarse,
no pueden huir,
y ya todo queda lo mismo,
todo es igual esencia ahora,
engendrada de pasiones impiadosas
de todo tormento por él mismo atormentado
de toda crueldad de existencia de Dios.

martes, 2 de marzo de 2010


Un hueco aprisionado en el Abismo,
el alma, clavada en sus paredes
eterna vida de la nada
y ni la gracia de arder
en los Infiernos queda ya…
Solamente, desde la desolación
de lo que no existe,
en la lejanía de todo acto,
la desesperada esperanza,
el ser rescatado por los Demonios
la vuelta piadosa al suplicio,
el eterno clamar por el dolor,
el constante deseo de las llamas
y el apagar de la Vida,
en el instante que también
se extingue la última brasa
propia entre las ajenas,
cenizas, sólo eso…

viernes, 29 de enero de 2010

Hablad
voces de la tierra
invadid el aire
tapad el cielo
callad al viento
romped la luz.

Callad los ecos
apresad al sol
matadme este escrito
encadenad el tiempo
perpetuad la nada.

Herid los dedos
atad las lenguas
aprisionad las pupilas
pulverizad los oídos.

¡Existidme!
y cread el Mundo.

lunes, 25 de enero de 2010


Espejo de un cercano momento
crucificado sobre la imagen,
cruel verduga.
Espejo lacerado de rojo invisible
desde la piedra ya pelada
inerte, inmóvil, ya desahuciada.
Restos de vida muerta
que pelean por el bocado último.
Ambiciones vagando desesperadas
buscando agujero, buscando antro
para pudrirse en su último
tormento bendito.
La alegría de aquí ha huido,
ha desertado de todas partes,
quizás esté ya muerta...