Así tú me has lanzado
con los rayos mortales
que andan bailoteando en tu mirar filoso...
Volando me veo como flecha que arde
para quemar de lujuria
las cavernas en donde nuestras almas
baten sus alas
en la penumbra de nuestra Luna,
allí donde la piel se juntan,
donde el sudor se besan,
donde el amor encadenado en lo oscuro,
es nuestro prisionero sin final.
viernes, 23 de mayo de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
lunes, 23 de diciembre de 2013
La Muerte acecha
buitre verdugo
ciñendo su corona en mi cabeza.
Muerte, aguardá a la felicidad
que se adelante a tu llegada.
Muerte, no le pidas a la Vida
que a vos me entregue
¡tengo que hacer el amor con Ella!
No te metas en mi cama
¡porque allá la Vida dibuja sus cuadros más bellos!
Escuchame, y huí,
hasta el día que te llame
con la reconocida voz de mi gatillo.
Muerte: esperame algunos años
dejá que decida yo nuestra cita .
Ya que Vos te arrebatás todo lo que amo
con el perverso fin sólo de seducirme,
Muerte maldita Muerte
¡Yo seré quien decida nuestro encuentro!
buitre verdugo
ciñendo su corona en mi cabeza.
Muerte, aguardá a la felicidad
que se adelante a tu llegada.
Muerte, no le pidas a la Vida
que a vos me entregue
¡tengo que hacer el amor con Ella!
No te metas en mi cama
¡porque allá la Vida dibuja sus cuadros más bellos!
Escuchame, y huí,
hasta el día que te llame
con la reconocida voz de mi gatillo.
Muerte: esperame algunos años
dejá que decida yo nuestra cita .
Ya que Vos te arrebatás todo lo que amo
con el perverso fin sólo de seducirme,
Muerte maldita Muerte
¡Yo seré quien decida nuestro encuentro!
domingo, 15 de diciembre de 2013
Han caído en la aceras
Un ala agita su última agonía
Y una vela negra sin viento
queda a la deriva de la piedra.
Veo, sin horror o indiferente pasar
Entre los ruidos sucesorios de las bocinas,
Los carros con su infeliz caballo,
Los pasos que rompen los años y vuelven a resucitarla,
La soledad infinita que se renueva y duerme,
Un cable serpenteando entre los postes
y vos allá, sentada, en tu refugio de teclado y música,
vos y tus ojos que me absorben,
vos y tu piel blanca que me incendia
vos y tu voz, tu voz de vos
tu palabra que me penetra
que me rasguña
y volverte a escuchar, otra vez.
y vos allá, sentada, en tu refugio de teclado y música,
vos y tus ojos que me absorben,
vos y tu piel blanca que me incendia
vos y tu voz, tu voz de vos
tu palabra que me penetra
que me rasguña
y volverte a escuchar, otra vez.
domingo, 3 de noviembre de 2013
Sobre el manto de mi
alma endeble
ráfagas de tristeza arremeten sin tregua
pateo ramas caidas sin verte
y me desvanezco en el fuego que me arrulla en mis cenizas
Podras ser vos la debilidad que pesa?
La ceguera que irrumpe en mis manos?
El llanto que golpea mis paredes?
...El frio que desnuda a mis huesos
aún tibios.
ráfagas de tristeza arremeten sin tregua
pateo ramas caidas sin verte
y me desvanezco en el fuego que me arrulla en mis cenizas
Podras ser vos la debilidad que pesa?
La ceguera que irrumpe en mis manos?
El llanto que golpea mis paredes?
...El frio que desnuda a mis huesos
aún tibios.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Princesa de las
tinieblas que enturbia el ocaso
con tus labios quiero empapar de barro
al verde fatuo que profana la pureza del árbol desnudo.
Princesa de las tinieblas que embellece
con la incertidumbre de la Noche maldita por los mortales
Diosa sos de la Nada que con letargo infinito
convierte el todo.
Acogeme en tus garras negras y brillantes
cual la ceguera reluce el rojo dentro de su habitáculo infinito.
con tus labios quiero empapar de barro
al verde fatuo que profana la pureza del árbol desnudo.
Princesa de las tinieblas que embellece
con la incertidumbre de la Noche maldita por los mortales
Diosa sos de la Nada que con letargo infinito
convierte el todo.
Acogeme en tus garras negras y brillantes
cual la ceguera reluce el rojo dentro de su habitáculo infinito.
domingo, 4 de agosto de 2013
Cuánto recoveco dentro de mí,
cual arbol seco alberga noches dentro de su silencio
en ecos de grillos azules,
sueños de espejismos rotos por los rayos de plata
en las sombras.
Y entre la maleza que sucede a la semilla errante,
olvidada o prisionera del viento carcelero,
surge el brillo que agoniza hasta prenderse,
reflejo encendido en tus ojos parpadeando a la Luna.
cual arbol seco alberga noches dentro de su silencio
en ecos de grillos azules,
sueños de espejismos rotos por los rayos de plata
en las sombras.
Y entre la maleza que sucede a la semilla errante,
olvidada o prisionera del viento carcelero,
surge el brillo que agoniza hasta prenderse,
reflejo encendido en tus ojos parpadeando a la Luna.
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