...y siempre ,
o de vez en cuando que la quietud de tu recuerdo
acaricie suave las orillas de mi sueño,
veré el agua oscura que se vuelva azul
y tu estrella lejana
dibujando balsas de tus besos en mi alma flotando...
Como si clavare un puñal al sol, muerto caiga
el mar se vuelva lava que nos santifique
los cuerpos que arden secretos en la niebla.
y agua bendita se torne vino y embriague a los santos,
Sorprenda tu sombra , nube plomiza o
eclipse de mi locura que logró derrotar el día,
ofrendas a la Santa Luna Roja
sumergida en nuestra pureza condenada de humanos...
Son espíritus que resplandecen y hablan con truenos,
llegan a comulgar conmigo bajo tu tormenta inexpugnable
y rebelada a todo orden de lo Luminoso...
y tú que llegas, tú que vienes a darme de beber,
un grial profano de sangre dulce y piel caliente...
hasta los huesos que humeen eternos .
Y como un lanzallamas que desde el cielo negro
sobrevuela el mundo carbonizando llantos muertos,
me aprisiona y me condena,
alguna vida o copia de mí yace en una cruz
de fuego,
rebalsando mis pulmones de tanta ceniza de nosotros...
nunca saldrá palabra o grito,
el alma agoniza y el gozo cegó sus ventanucos ,
sólo oscuro donde resplandece la añoranza...
si el pasado me absorbiera , únicamente
clavaría mis pies en tu madero,
y que la maza en tus manos
quebrase mis piernas,
y no fugarme .
Tú...
bello el otoño...
las hojas caen exangües,
mortaja purpúrea que
cruje bajo suelas y neumáticos...
muestran su esqueleto
partiendo en dos el ocaso de las nubes,
ramas resecas como redes que atrapan sueños,
suspiros y lamentos...
el frío lucha con lloviznas y la carne se mulle ,
se opaca y busca abrazarse...
bello, como papel de un diaro amarillento
que envejece recuerdos y melancolía arrugada...
Si me pregunta otro ser que en mí yace aprisionado,
que socava con sus uñas filosas , que golpea, que escupe
sobre las paredes de mi alma
encostrada de herrumbre verdoso,
si me rebuzna con su voz de eco apuñalado:
"Tú, criatura, tú que me me has encerrado,
tú, que me has arrancado los ojos,
tú, que disfrutas flagelando con las brasas de tus recuerdos
mi piel marchita, macerada de vino y lepra de palabras...
¿Adónde nos llevas? ... lo has de ver , o la Noche te ha tendido
una trampa fatal, sin salida, eterna?..."
"Te has dejado seducir por el encanto de la soledad inmensa,
por el campo abierto brotado de estrellas fatuas,
por el encanto de la deriva a los remansos efímeros,
locos, mortales pero dulces como el opio ,
egoísta como la concupiscencia propia?"
"Me he dejado , he de decirte, alma mía, dulce víctima
que he logrado vencerte sin matarte...
Calma... ya me iré contigo , y volaremos juntos hacia las flores amargas...
hasta volver siempre...
los ignorantes que reposaban en el opio dulce de la Noche
el túnel vertical donde caemos segundo tras segundo
entre resacas nuevas y viejas de alcoholes ,
entre orgìas celestiales donde los santos sodomizan demonios ,
donde las vìrgenes se aman entre sì ,
y el orgasmo de Dios es un gran trueno que fulmina
con su rayo la sal de los nàufragos ebrios.
acà nos quedamos y salir sería pecado mortal,
la muerte de los Reyes, y aquí nadie deja de reinar.
los vidrios son animales sagrados,
estallan contra ladrillos sucios nuestro grito despiadado,
placer que nos guía y mueve sin tregua la noria ,
carrusel de súcubos y ninfas enlazadas.
mientras el reloj de la vida rompiò su cuerda,
los de aquí seguimos cayendo en la arena y el reloj se vuelve a vaciar eterno...